“Rancho Alegre”: El rancho soñado

Rancho Alegre es el lugar, precioso, un regalo de Dios, en la ciudad veraniega de San Bernardino a unos 48 kilómetros de Asunción y a unos 2 del centro de San Bernardino donde el Colegio ha realizado memorables encuentros, y lo sigue haciendo hasta hoy. El “Campagutenberg” es una actividad que crea una expectativa especial en los alumnos de todas las edades. Es una actividad que sale de la rutina de las aulas, los recesos, los timbrazos, el uniforme, etc. Es un espacio de reflexión a través de actividades diversas.

Es cierto, el lugar, por precioso que sea, no es el todo de un campamento, sino lo que se realiza al interior del mismo. Sin embargo, el lugar es un “detalle” que crea el ambiente físico y ofrece seguridad en todos los aspectos para que el desarrollo de los programas tengan el éxito esperado. La convivencia de los alumnos con sus pares y los mayores en intimidades que no se dan normalmente en el predio del Colegio; pues jugar juntos, comer juntos, estudiar juntos, reflexionar juntos; cantar, pasear, competir, reír y… hasta llorar juntos, han enriquecido la vida de cientos de estudiantes que han llevado en su bagaje de experiencias aquello que quizá no se da fácilmente en las aulas.

El salir de la rutina citadina para lograr un encuentro especial con los otros, consigo mismo, con la naturaleza y principalmente con Dios son los ejes temáticos que han sido y siguen siendo de bendición para cada participante, incluyendo los mismos profesores, consejeros y todas las personas que, por alguna razón, han participado. El Campagutenberg tiene su sello especial, imborrable en la vida de los alumnos.

“Campagutenberg” para profesores y funcionarios en general.

Generalmente al inicio del año lectivo, los profesores y todo el personal tienen la oportunidad de prepararse en forma integral antes de las diversas actividades docentes, administrativas y de servicio, que les espera en el año lectivo. Lo importante de esta actividad es el plus que ofrece un ambiente de diálogo, de compartir experiencias para redireccionar aquello que sea necesario, a la luz de ideas contrastadas, puestas en común y sobre todo, a la luz de la Palabra “… inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2Tim. 4:16)